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Desde bebé lo encerraron, encadenaron al cuello y obligaron a beber cerveza. Cuando por fin abren su jaula, se quedan sin palabras

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Pashuk, Tomi y Gjina son tres osos que viven en el Santuario de Osos de Pristina, en Kosovo. Hoy los vemos correr, nadar en la piscina y comer abundante fruta. Pero no siempre fue así. Hace tan solo 5 meses, estos tres gigantes estaban viviendo una de las más horribles historias de abuso que los rescatistas han presenciado.

Estos osos son solo 3 de los 50 que pretende rescatar la campaña llamada “The Saddest Bears in Europe” (Los osos más tristes de Europa), que lucha por liberar a los osos mantenidos ilegalmente en Albania. Pashuk, Tomi y Gina vivían en pequeñas jaulas de concreto al lado del baño de un restaurante en Ulza

En su localidad eran conocidos como los “osos cerveceros”, ya que la gente que los iba a ver les daba cerveza para beber. Durante años, esto fue todo lo que los osos bebieron y comieron, además de algunos restos de pan. El dañino contenido alcohólico junto con la desnutrición y el encierro hicieron que los tres se encontraran en horribles condiciones al momento de su rescate. Algunos se golpeaban a sí mismos y estaban heridos.

Pashuk había estado encadenado al cuello con una pesada, corta y apretada cadena casi toda su vida. De hecho, como había crecido durante su encierro, la argolla del cuello se le enterró en la carne causando una fea herida, y la piel tuvo que comenzar a crecer a su alrededor

“A Gjina le daban unas 20 cervezas al día cuando estaba en la jaula al lado del restaurant. Comía un poco de pan, pero nada más”, dice uno de sus rescatadores. Hasta el día de hoy, las secuelas se manifiestan potentemente en ella: tiene ataques de ansiedad y pánico, y solo recién se está recuperando de su traumático pasado.

Afortunadamente, la organización Four Paws recibió una denuncia y, junto con el Ministerio de Medioambiente de Albania, lograron confiscar los osos mantenidos ilegalmente en aquel lugar. Para ello, tuvieron que sedarlos, levantarlos entre varias personas y llevarlos a su hogar definitivo, el Santuario de Osos en Kosovo.

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“Ahora son osos de verdad. Nadie los trata mal. Se ven perfectos, en comparación al tiempo en que estaban en prisiones”. En el santuario disponen de varias hectáreas con pasto para correr, artefactos para jugar y distraerse, piscina para nadar y comida adecuada para estos enormes animales.

En un post de Facebook de la organización, escriben: “Ya no hay más nieve en nuestro Santuario de Osos de Pristina y nuestros osos disfrutan del sol de distintas formas. Tomi disfruta de estar echado en el pasto y estirándose lo más posible. ¡Es obvio, ya que su prisión en Albania era pequeña, oscura y cualquier cosa menos cómoda! La osa Gjina descubrió recientemente la piscina que tiene para ella y no le gusta bañarse. Puedes ver el entusiasmo en sus ojos, ¿cierto? ¡Y Pashuk está nuevamente irreconocible! En su antigua vida tenía una cadena alrededor de su cuello, estaba desnutrido y no podía moverse. Ahora tiene suficiente espacio, lo que le permite seguir sus instintos naturales nuevamente. ¿Qué más podríamos decir? ¡Nos encanta!”.

Lamentablemente, aún quedan muchos osos en Albania que son mantenidos prisioneros para entretener a sus dueños. La organización Four Paws sigue trabajando arduamente para liberarlos, por lo que espera contar con el apoyo del gobierno en los casos futuros. Por suerte, Pashuk, Tomi y Gjina fueron descubiertos por alguien que hizo una denuncia y, gracias a ellos, las autoridades pertinentes pudieron actuar

Sin embargo, muchas veces estos crímenes pasan desapercibidos. Es por eso que te recordamos que mantener animales salvajes y exóticos como mascotas es un crimen. Si ves que alguien vende o compra un animal exótico, denúncialo para acabar con esa tortura. Todos podemos contribuir a que estas horribles prácticas se terminen.

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